De vuelta...
Bueno, pues aquí estoy de nuevo, tras el mes de vacaciones y el mes (consecuente) de recuperación de las mismas... ¡Cómo me ha costado volver a la rutina! Pero ya me voy adaptando, tampoco hay que exagerar.
La verdad es que no me puedo quejar de mi mes de agosto. Primero pasé una semanita en la montaña, en una casita de madera con mi nene...muchos mimos y cariñitos, y paz y tranquilidad. De ahí, nos fuimos otra semana a la playita a una casa que tiene él; ahí la cosa fue menos tranquila, más salir por ahí, sol, fiesta... En fin, que fueron completitas las vacaciones.
Después la triste vuelta a Madrid, donde pasé otros quince días en casa del niño porque estaba solo... jeje, no me puedo quejar, me tuvo como a una reina mora de la mañana a la noche, y eso que el pobre tenía que estudiar.
Y en septiembre... vuelta al trabajo y a mi casa... bueno, a la de mi madre (me reafirmo: necesito independizarme ya!!). Con ello, llegó mi renovación en el curro, la que me habían prometido en julio. Son solamente seis meses, pero mis condiciones han mejorado considerablemente, la verdad, así que de momento estoy contenta, y después... ya veremos.
El curro en lo mío no es que sea demasiado fácil de encontrar... o al menos algo donde no te exploten... pero yo ya he aprendido de huir de las consultoras archiconocidas que pretenden que te vistas de niña mona y trabajes de sol a sol por 800 € brutos... vamos hombre, a timar a su madre! Así que he comprendido que mi futuro está en opositar y trabajar después en una maravillosa biblioteca o archivo con la seguridad de saber que mi trabajo es fijo.
Aiiiiins, qué poco inspirada estoy hoy "mare"!! Me parece que me voy a ir despidiendo, y mañana vuelvo con las pilas cargadas.
Muchos besitos a Eufrasia y a Milongas, que me han animado a volver (mis únicas lectoras, jeje, pero fieles).
Y con esto y un bizcocho.... (... y la rima, a gusto del consumidor... o más bien, del lector...)
La verdad es que no me puedo quejar de mi mes de agosto. Primero pasé una semanita en la montaña, en una casita de madera con mi nene...muchos mimos y cariñitos, y paz y tranquilidad. De ahí, nos fuimos otra semana a la playita a una casa que tiene él; ahí la cosa fue menos tranquila, más salir por ahí, sol, fiesta... En fin, que fueron completitas las vacaciones.
Después la triste vuelta a Madrid, donde pasé otros quince días en casa del niño porque estaba solo... jeje, no me puedo quejar, me tuvo como a una reina mora de la mañana a la noche, y eso que el pobre tenía que estudiar.
Y en septiembre... vuelta al trabajo y a mi casa... bueno, a la de mi madre (me reafirmo: necesito independizarme ya!!). Con ello, llegó mi renovación en el curro, la que me habían prometido en julio. Son solamente seis meses, pero mis condiciones han mejorado considerablemente, la verdad, así que de momento estoy contenta, y después... ya veremos.
El curro en lo mío no es que sea demasiado fácil de encontrar... o al menos algo donde no te exploten... pero yo ya he aprendido de huir de las consultoras archiconocidas que pretenden que te vistas de niña mona y trabajes de sol a sol por 800 € brutos... vamos hombre, a timar a su madre! Así que he comprendido que mi futuro está en opositar y trabajar después en una maravillosa biblioteca o archivo con la seguridad de saber que mi trabajo es fijo.
Aiiiiins, qué poco inspirada estoy hoy "mare"!! Me parece que me voy a ir despidiendo, y mañana vuelvo con las pilas cargadas.
Muchos besitos a Eufrasia y a Milongas, que me han animado a volver (mis únicas lectoras, jeje, pero fieles).
Y con esto y un bizcocho.... (... y la rima, a gusto del consumidor... o más bien, del lector...)


